Las granadas tienen muchas propiedades para la salud y así deshidratadas las tenemos siempre a mano. A mí me gustan mucho las infusiones así que añadir un poco de granada deshidratada siempre viene bien.


La granada es una superfruta rica en antioxidantes, vitaminas (C, K, A, B6, E, potasio).
Es un antioxidante más potente que el té verde que han demostrado reducir la inflamación.
Su consumo regular mejora la salud cardiovascular, reduce la tensión arterial, combate el envejecimiento celular, refuerza el sistema inmunitario, antiinflamatoria, dolores articulares, ayuda a reducir el colesterol “malo“(LDL),mejora el flujo sanguíneo y proteje contra la arteriosclerosis…
Incrementa los niveles de serotonina por lo que es beneficiosa si padecemos insomnio.
Preparación
Lavamos muy bien las granadas, yo 4 medianas y las secamos.
Las cortamos en cuartos y quitamos los granos. La piel la cortamos en trozos pequeños sin quitar la parte blanca.
La podemos secar
– normal en una bandeja en un lugar seco con mucha ventilación, lejos de la humedad
– en el horno en una bandeja de horno cubierta con papel antiadherente a baja temperatura (60-80ºC)
– ideal es el deshidratador, yo lo he usado, en las bandejas y secamos a 45ºC durante unas 6 horas, o hasta que están completamente secos.
– alternativa rápida, en microondas, colocamos los trozos sobre papel absorbente y usamos el modo descongelar. Repetimos varias veces, secando al aire entre sesiones, hasta que están crujientes.
Conservación
Guardamos la cáscara seca en tarros de vidrio herméticos, preferiblemente en un lugar seco y oscuro.
Uso en infusión
Podemos infusionar la cáscara sola o combinada con especias como canela y jengibre, u otro té más aromático ya que la granada aporta un toque aromático ligeramente amargo.
Espero que oís sirva.
Para más recetas os espero en mi grupo, Delicias by Thermomix y + Cocina, si somos más, aprendemos más:
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